-Disculpe, me gustaría hacerle un retrato. El escritor lo miró sorprendido. Con su desenfado de amateur, el fotógrafo esperaba sonriente, cámara en ristre. -Tengo un blog, donde doy fe de lo que pasa en mi ciudad. No es nada serio; al menos, no para el resto de la gente. El encanto de aquel hombre de pelo blanco atrapó al escritor, que se dejó seducir. El fotógrafo lo cogió gentilmente del brazo para que lo acompañara. Sujetaba con cariño su cámara híbrida, de esas que llaman Lire la suite ...